{"id":975,"date":"2026-10-19T12:57:58","date_gmt":"2026-10-19T10:57:58","guid":{"rendered":"https:\/\/luchasindical.org\/?p=975"},"modified":"2026-10-22T12:45:55","modified_gmt":"2026-10-22T10:45:55","slug":"la-jornada-laboral-de-30-horas-como-elemento-de-lucha-de-clases","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luchasindical.org\/?p=975","title":{"rendered":"La jornada laboral de 30 horas como elemento de lucha de clases"},"content":{"rendered":"<p>Una de nuestras reivindicaciones de <strong>huelga general<\/strong> es la <em>reducci\u00f3n de la jornada laboral a 30 horas semanales<\/em>. Os dejamos con <strong>este art\u00edculo de opini\u00f3n<\/strong> de nuestro compa\u00f1ero <strong>Luis<\/strong> sobre <em>esta reividicaci\u00f3n<\/em>:<\/p>\n<p>\u00ab<strong>CONTEXTO <\/strong><\/p>\n<p>La duraci\u00f3n de la jornada laboral ha sido una de las reivindicaciones hist\u00f3ricas del movimiento obrero. No obstante, a pesar de los enormes avances tecnol\u00f3gicos y productivos, en los \u00faltimos 100 a\u00f1os, la jornada laboral se ha mantenido pr\u00e1cticamente igual. Ya en el a\u00f1o 1919 la huelga de La Canadiense termin\u00f3 con la conquista de las ocho horas de trabajo diarias. Tras d\u00e9cadas de dictadura franquista y de brutal represi\u00f3n del movimiento obrero, en 1983 se estableci\u00f3 por ley la jornada laboral de 40 horas semanales, que sigue vigente a d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Hoy necesitamos recuperar esa fuerza y capacidad de organizaci\u00f3n de la clase trabajadora de aquella \u00e9poca para volver a conquistar una reducci\u00f3n real y significativa de la jornada laboral. Si la productividad y la tecnolog\u00eda han avanzado tanto, esos avances deben servir para que tengamos m\u00e1s tiempo para vivir y no para seguir aumentando los beneficios de unos pocos capitalistas.<\/p>\n<p><strong>SITUACI\u00d3N ACTUAL <\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, la reducci\u00f3n de la jornada laboral ha sido una de las principales promesas del Gobierno del PSOE y Sumar. La propuesta inicial de avanzar hacia las 35 horas semanales acab\u00f3 concret\u00e1ndose en una reducci\u00f3n de la jornada m\u00e1xima legal a 37,5 horas, sin reducci\u00f3n salarial. El Gobierno lleg\u00f3 a un acuerdo con los sindicatos mayoritarios, pero no consigui\u00f3 el apoyo de la patronal. Finalmente, la propuesta lleg\u00f3 al Congreso y, en septiembre de 2025, PP, Vox, Junts y UPN votaron en contra, bloqueando la medida.<\/p>\n<p>La patronal y los partidos que rechazaron la propuesta argumentaron que reducir la jornada sin rebajar los salarios aumentar\u00eda los costes empresariales, dificultar\u00eda la contrataci\u00f3n y perjudicar\u00eda la competitividad. Tambi\u00e9n defendieron que limitar\u00eda la capacidad de las empresas para organizar los horarios seg\u00fan sus necesidades. De este modo, presentaron la reducci\u00f3n de jornada como una amenaza para sus inmensos beneficios privados, anteponiendo la rentabilidad del capital al derecho de la clase trabajadora a disponer de m\u00e1s tiempo para vivir.<\/p>\n<p>Si analizamos c\u00f3mo ha evolucionado la producci\u00f3n, cabe preguntarse por qu\u00e9, despu\u00e9s de d\u00e9cadas de enormes avances tecnol\u00f3gicos y de productividad, seguimos considerando pr\u00e1cticamente intocable una jornada m\u00e1xima legal de 40 horas semanales. Hace un siglo una parte enorme del trabajo era manual y requer\u00eda muchas m\u00e1s horas para producir lo mismo que hoy. La mecanizaci\u00f3n, la automatizaci\u00f3n, la inform\u00e1tica y todos los avances tecnol\u00f3gicos posteriores han multiplicado nuestra capacidad para producir bienes y servicios.<\/p>\n<p>Esto nos lleva a una cuesti\u00f3n fundamental: \u00bfpor qu\u00e9 debe decidir el capital cu\u00e1nto tiempo de nuestras vidas dedicamos al trabajo? Que los empresarios sean propietarios de los medios de producci\u00f3n no significa que tengan derecho a decidir sobre el tiempo de trabajo ni les concede un derecho natural a decidir cu\u00e1nto y c\u00f3mo debe producir la sociedad.<\/p>\n<p>El salario ya constituye una relaci\u00f3n de poder en la que quien posee el capital compra nuestra fuerza de trabajo durante un determinado tiempo; pero eso no les da derecho a decidir unilateralmente cu\u00e1nto debe ser ese tiempo. La duraci\u00f3n de la jornada laboral no es una cuesti\u00f3n puramente econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica, porque afecta directamente a nuestras vidas y a nuestro tiempo libre.<\/p>\n<p>Si los avances tecnol\u00f3gicos nos permiten producir m\u00e1s en menos tiempo, ese progreso deber\u00eda traducirse tambi\u00e9n en m\u00e1s tiempo libre y una mejor calidad de vida, en lugar de servir \u00fanicamente para aumentar la producci\u00f3n y los beneficios de unos pocos. De hecho, una econom\u00eda basada en la cooperaci\u00f3n y en una planificaci\u00f3n racional de los recursos podr\u00eda aprovechar mejor nuestra capacidad de producir que un sistema en el que empresas y trabajadores tienen que competir constantemente entre s\u00ed para sobrevivir. As\u00ed, la reducci\u00f3n de jornada dejar\u00eda de verse como un coste o una amenaza para la competitividad y pasar\u00eda a entenderse como lo que deber\u00eda ser: una conquista social derivada del propio progreso productivo, que permite que una parte cada vez mayor de la riqueza social se traduzca en tiempo de vida para la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Por todo esto, entendemos que, aunque pasar de 40 a 37,5 horas pueda ser una mejora, no puede ser el objetivo de nuestra lucha. Nuestra lucha tiene que ir mucho m\u00e1s all\u00e1. Una reducci\u00f3n tan peque\u00f1a dif\u00edcilmente cambiar\u00e1 de forma significativa nuestras condiciones de vida. Adem\u00e1s, existe el riesgo de que sus efectos se vean contrarrestados por la subida del coste de vida, el aumento del ritmo de trabajo o unas mayores exigencias de productividad.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, ni siquiera se aprobaron las 37,5 horas, dej\u00e1ndonos claro que no podemos esperar que los gobiernos, los sindicatos mayoritarios ni sus negociaciones con la patronal nos concedan una reducci\u00f3n real de la jornada. Esto demuestra que la lucha por la reducci\u00f3n de la jornada laboral se tiene que hacer desde abajo, por la propia clase trabajadora.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCU\u00c1NTO TRABAJO ES REALMENTE NECESARIO? <\/strong><\/p>\n<p>Por otro lado, debemos preguntarnos \u00bfcu\u00e1nto trabajo socialmente necesario podr\u00edamos realizar si una parte del trabajo que hoy se dedica a competir, vender, especular o generar beneficios privados pudiera dedicarse directamente a satisfacer las necesidades de la sociedad.<\/p>\n<p>No se trata de culpar a las trabajadoras que desempe\u00f1an estos empleos, sino de cuestionar un sistema que genera puestos de trabajo en funci\u00f3n de la competencia y del beneficio privado, y no siempre de las necesidades sociales. Esto se ve, por ejemplo, en la publicidad que busca que una empresa venda m\u00e1s que otra, en la duplicaci\u00f3n de departamentos que realizan tareas similares en distintas empresas, en tareas administrativas que surgen de la propia burocracia de las empresas y del funcionamiento del mercado, en ciertas actividades especulativas o en la fabricaci\u00f3n de productos poco duraderos para fomentar su sustituci\u00f3n. Tambi\u00e9n ocurre con las largas cadenas de intermediarios que encarecen los productos.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto de todo ese trabajo responde realmente a una necesidad humana y cu\u00e1nto responde a la necesidad de que las empresas compitan entre s\u00ed y obtengan beneficios?<\/p>\n<p>Una producci\u00f3n coordinada en funci\u00f3n de las necesidades permitir\u00eda preguntarnos qu\u00e9 recursos necesitamos realmente y destinarlos all\u00ed donde sean m\u00e1s \u00fatiles: vivienda, alimentaci\u00f3n, ropa, sanidad, educaci\u00f3n, cuidados, transporte, energ\u00eda, infraestructuras, investigaci\u00f3n, cultura y todas aquellas actividades necesarias para garantizar una vida digna y el desarrollo de la sociedad.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed aparece tambi\u00e9n otra de las contradicciones m\u00e1s absurdas de nuestro sistema. Tenemos, simult\u00e1neamente, personas trabajando jornadas interminables y personas que quieren trabajar y no encuentran empleo. Tenemos trabajadoras agotadas porque faltan manos en sectores esenciales y, al mismo tiempo, millones de personas excluidas del empleo porque su trabajo no resulta suficientemente rentable para el capital.<\/p>\n<p>El problema no es que falte trabajo socialmente necesario, sino que el acceso al empleo depende de que resulte rentable para el capital. Si organiz\u00e1ramos el trabajo para cubrir las necesidades de la sociedad, podr\u00edamos repartirlo mejor entre toda la poblaci\u00f3n. En lugar de que unas personas trabajen jornadas interminables mientras otras no encuentran empleo, podr\u00edamos trabajar menos todas y dedicar nuestros esfuerzos a producir lo que realmente necesitamos.<\/p>\n<p><strong>PRODUCIR PARA VIVIR, NO PARA EL BENEFICIO PRIVADO <\/strong><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos cuestionar qu\u00e9 producimos y para qu\u00e9 producimos. El objetivo de la producci\u00f3n no deber\u00eda ser fabricar cualquier cosa que pueda venderse, crear artificialmente nuevas necesidades, con el \u00fanico objetivo de aumentar el beneficio privado. No queremos producir por producir. Queremos producir lo necesario y \u00fatil para el desarrollo y el progreso de la sociedad.<\/p>\n<p>No tiene sentido organizar la producci\u00f3n para generar constantemente excedentes de productos que no necesitamos mientras millones de personas carecen de aquello que s\u00ed necesitan. Tampoco tiene sentido producir bienes poco duraderos para obligarnos a sustituirlos continuamente, desperdiciando recursos, tiempo y trabajo. Y mucho menos tiene sentido dedicar una parte enorme de nuestra capacidad productiva a producir bienes de lujo destinados al consumo y ostentaci\u00f3n de una minor\u00eda, mientras siguen existiendo necesidades b\u00e1sicas sin cubrir.<\/p>\n<p>Queremos una producci\u00f3n orientada a las necesidades sociales: suficiente para garantizar una vida digna para todas, sostenible en el uso de los recursos y organizada para evitar el desperdicio de trabajo humano. No se trata de producir m\u00e1s, sino producir mejor y aquello que necesitamos.<\/p>\n<p><strong>LA TECNOLOG\u00cdA Y LA IA AL SERVICIO DE QUIENES TRABAJAMOS<\/strong><\/p>\n<p>Y lo mismo ocurre con la tecnolog\u00eda. La inteligencia artificial, la automatizaci\u00f3n y los avances tecnol\u00f3gicos deber\u00edan servir para liberarnos del trabajo necesario, no para aumentar los beneficios de quienes poseen las empresas y dejar a una parte de la poblaci\u00f3n sin empleo mientras el resto contin\u00faa trabajando las mismas horas.<\/p>\n<p>Si una m\u00e1quina, un programa o una IA permite realizar en diez minutos un trabajo que antes requer\u00eda una hora, \u00bfpor qu\u00e9 la consecuencia tiene que ser que algunas personas sean despedidas mientras las dem\u00e1s siguen trabajando ocho horas? \u00bfPor qu\u00e9 no puede traducirse ese avance en una reducci\u00f3n de la jornada para todas?<\/p>\n<p>La IA no ha aparecido de la nada. Es el resultado de d\u00e9cadas y siglos de conocimiento acumulado, de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, del trabajo de ingenieras, programadoras, investigadoras, trabajadoras de las infraestructuras, de la industria, de la educaci\u00f3n y de todos los sectores que hacen posible que estas tecnolog\u00edas existan. El conocimiento que permite desarrollar la tecnolog\u00eda es fruto de un esfuerzo social colectivo.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 sus beneficios deber\u00edan pertenecer exclusivamente a quienes poseen las empresas que la explotan?<\/p>\n<p>Queremos poner la tecnolog\u00eda al servicio de quienes trabajan. Queremos que cada avance que permita producir m\u00e1s en menos tiempo se traduzca en menos tiempo de trabajo, mejores condiciones de vida y m\u00e1s tiempo libre.<\/p>\n<p>El objetivo deber\u00eda ser, por tanto, cada vez m\u00e1s sencillo: producir lo necesario, distribuirlo entre todas y reducir progresivamente la cantidad de trabajo que necesitamos para vivir.<\/p>\n<p>Porque si somos capaces de producir m\u00e1s con menos trabajo, no queremos producir infinitamente m\u00e1s. Queremos trabajar menos. Queremos trabajar todas. Queremos producir lo necesario. Y queremos redistribuir todo.<\/p>\n<p><strong>REIVINDICACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>Llegados a este punto, nuestra postura es clara:<\/p>\n<p>Jornada semanal de 30 horas, sin reducci\u00f3n de salario.<\/p>\n<p>Esta es nuestra reivindicaci\u00f3n: 30 horas semanales como jornada m\u00e1xima. Queremos que la reducci\u00f3n de la jornada sirva para algo tan sencillo como tener tiempo para vivir. Para poder descansar, estar con nuestras familias y amistades, disfrutar de las cosas que nos gustan, desarrollar nuestras pasiones y dedicar tiempo a aquello que nos hace felices, en lugar de pasar la mayor parte de nuestra vida trabajando y preocupadas por llegar a fin de mes. Ya bastante nos obliga este sistema a vender nuestra fuerza de trabajo para poder sobrevivir, mientras los frutos de nuestro esfuerzo y de nuestro sudor se transforman en inmensos beneficios para quienes poseen el capital.<\/p>\n<p><strong>EL MOMENTO ES AHORA <\/strong><\/p>\n<p>La lucha por la vivienda est\u00e1 empezando a movilizar a una parte importante de la clase trabajadora. Cada vez m\u00e1s personas son conscientes de que resulta insostenible destinar una parte enorme de su salario a pagar un alquiler, mientras los precios no dejan de subir y el acceso a una vivienda digna se convierte en un privilegio. Sin embargo, esta lucha no ha conseguido todav\u00eda implicar a toda la clase trabajadora. Hay quienes no creen que las movilizaciones puedan cambiar sus condiciones de vida. Es aqu\u00ed donde la lucha por la reducci\u00f3n de la jornada laboral puede desempe\u00f1ar un papel fundamental.<\/p>\n<p>La reducci\u00f3n de la jornada laboral es una reivindicaci\u00f3n capaz de atravesar generaciones y unir a sectores de la clase trabajadora que hasta ahora no han participado en las mismas luchas. Todo el mundo necesita tiempo para vivir, descansar, cuidar y relacionarse, independientemente de su edad, de si tiene una vivienda en propiedad o de su situaci\u00f3n laboral. Una reducci\u00f3n de jornada a 30 horas semanales sin reducci\u00f3n salarial supondr\u00eda una mejora sustancial de nuestras condiciones de vida y podr\u00eda convertirse en una reivindicaci\u00f3n compartida por una parte mucho m\u00e1s amplia de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, ambas luchas est\u00e1n profundamente relacionadas. Pasamos jornadas interminables trabajando para el capital y, despu\u00e9s, tenemos que destinar buena parte de lo que ganamos a pagar una vivienda cuyo precio fijan quienes obtienen beneficios de nuestra propia necesidad de tener un techo. Trabajamos para poder vivir, pero cada vez necesitamos trabajar m\u00e1s para poder permitirnos vivir. As\u00ed, el capital ejerce una doble presi\u00f3n sobre nuestras vidas: se apropia de nuestro tiempo mediante el trabajo asalariado y de una parte creciente de nuestro salario mediante el alquiler. \u00bfDe qu\u00e9 sirve aumentar la productividad si seguimos sin tener tiempo para vivir y apenas podemos permitirnos pagar una vivienda?<\/p>\n<p>Por eso, la lucha por la vivienda y la reducci\u00f3n de la jornada laboral podr\u00edan convertirse en dos frentes de una misma lucha. Por un lado, una jornada de 30 horas semanales sin reducci\u00f3n salarial permitir\u00eda recuperar una parte importante de nuestro tiempo sin perder poder adquisitivo. Por otro, acabar con los precios abusivos del alquiler, regular los precios para garantizar el acceso a la vivienda, frenar la especulaci\u00f3n inmobiliaria y ampliar el acceso a una vivienda digna permitir\u00eda que nuestros salarios no acabasen absorbidos por los rentistas. Ambas conquistas mejorar\u00edan directamente nuestras condiciones materiales de vida y demostrar\u00edan que la organizaci\u00f3n colectiva puede conseguir resultados concretos.<\/p>\n<p>El momento es ahora porque cada vez somos m\u00e1s quienes sufrimos las consecuencias de una econom\u00eda que concentra la riqueza en manos de unos pocos mientras empeoran nuestras condiciones de vida. Necesitamos reivindicaciones concretas por las que merezca la pena luchar, objetivos que la gente sienta como propios y que permitan recuperar la confianza en nuestra capacidad para cambiar las cosas. Las conquistas sociales no son \u00fanicamente mejoras materiales: tambi\u00e9n pueden servir para que m\u00e1s personas comprendan que muchos de sus problemas no son individuales, sino consecuencia de unas relaciones econ\u00f3micas basadas en la explotaci\u00f3n y la desigualdad.<\/p>\n<p>Sin embargo, esta lucha no puede depender de que los gobiernos decidan concedernos aquello que necesitamos, ni de unos sindicatos mayoritarios cada vez m\u00e1s alejados de la movilizaci\u00f3n en los centros de trabajo y demasiado vinculados a las instituciones y a los partidos pol\u00edticos. La experiencia de la reducci\u00f3n de jornada ha demostrado los l\u00edmites de confiar en sus negociaciones con la patronal. Si ni siquiera se han conseguido aprobar las 37,5 horas, no podemos depositar nuestras esperanzas en que sean esas mismas instituciones quienes impulsen una transformaci\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>La lucha tiene que nacer desde abajo, de la propia clase trabajadora, como est\u00e1 sucediendo con la vivienda.<\/p>\n<p>La huelga general del 11 de noviembre podr\u00eda ser una herramienta para unir estas reivindicaciones y convertirlas en una fuerza capaz de enfrentarse a los intereses del capital. Una huelga que no se limite a reclamar cambios legislativos, sino que plantee objetivos concretos: una jornada laboral de 30 horas semanales sin reducci\u00f3n salarial, medidas efectivas contra los alquileres abusivos, contra los desahucios, l\u00edmites a la especulaci\u00f3n inmobiliaria y garant\u00edas reales para que todo el mundo pueda acceder a una vivienda digna. Una lucha que no separe el tiempo que nos arrebata el trabajo del dinero que nos arrebata el alquiler, porque ambos forman parte de unas condiciones de vida cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de sostener.<\/p>\n<p>Porque no se trata \u00fanicamente de trabajar menos o de pagar menos alquiler. Se trata de recuperar el control sobre nuestras vidas. Y eso solo podremos conseguirlo mediante la organizaci\u00f3n y la lucha colectiva de la propia clase trabajadora, desde abajo y sin delegar nuestra fuerza en nadie.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPOR QU\u00c9 ES TAN NECESARIA LA REDUCCI\u00d3N DE LA JORNADA EN LA LUCHA CONTRA EL CAPITAL?<\/strong><\/p>\n<p>La reducci\u00f3n de la jornada laboral tiene una particularidad que la diferencia de muchas otras reivindicaciones: no se trata \u00fanicamente de mejorar nuestras condiciones econ\u00f3micas, sino de arrebatarle al capital una parte del tiempo que actualmente controla.<\/p>\n<p>Para las grandes empresas, una subida salarial puede ser asumible, e incluso pueden compensarla subiendo los precios o intensificando el trabajo. La reducci\u00f3n de jornada es distinta: no solo supone repartir mejor la riqueza que producimos, sino tambi\u00e9n recuperar parte del tiempo que el capital nos roba cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Y ese tiempo es fundamental. Tener m\u00e1s tiempo para vivir, estar con los nuestros y organizarnos nos permite fortalecer nuestras luchas y enfrentarnos al capital en mejores condiciones. Cuanto menos tiempo estemos a su disposici\u00f3n, m\u00e1s tiempo tendremos para organizarnos y luchar por nuestros intereses.<\/p>\n<p>Pero el capital no puede permitirse que tengamos tiempo realmente libre, sino que necesita que no paremos de trabajar y consumir. Aunque las nuevas tecnolog\u00edas nos permitir\u00edan producir lo mismo en menos horas, esa mejora no se traduce en m\u00e1s tiempo para vivir, sino que se utiliza para seguir acumulando beneficios para unos pocos. Mientras tanto, la publicidad nos bombardea constantemente para convencernos de que necesitamos cosas que muchas veces ni siquiera nos hab\u00edamos planteado comprar. El sistema necesita que trabajemos para ganar dinero y que despu\u00e9s lo gastemos en sus mercados, manteni\u00e9ndonos atrapados en ese ciclo. Por eso, una subida salarial, aunque necesaria, no cuestiona por s\u00ed misma esta l\u00f3gica: el sistema puede asumirla mientras sigamos trabajando y consumiendo. Reducir la jornada es diferente, porque significa tener m\u00e1s tiempo para nosotros, sin que todo lo que hagamos tenga que servir para producir dinero o consumir. Ah\u00ed est\u00e1 el problema para el capital: cuanto menos dependa nuestra vida del trabajo, del mercado y del consumo, m\u00e1s dif\u00edcil ser\u00e1 controlar nuestro tiempo y nuestras necesidades, y acumular beneficio privado a nuestra costa.<\/p>\n<p>Por eso, conquistar una jornada de 30 horas semanales sin reducci\u00f3n salarial ser\u00eda un primer paso importante. No resolver\u00eda por s\u00ed sola todos los problemas de la clase trabajadora, pero permitir\u00eda empezar a transformar nuestra relaci\u00f3n con el trabajo y con el tiempo. Tambi\u00e9n abrir\u00eda la puerta a cuestionar qu\u00e9 producimos, cu\u00e1nto producimos y para qui\u00e9n lo hacemos. En lugar de organizar la producci\u00f3n en funci\u00f3n de la rentabilidad privada, podr\u00edamos avanzar hacia una econom\u00eda orientada a satisfacer las necesidades sociales, reducir el despilfarro y repartir de manera m\u00e1s justa el trabajo necesario. Se tratar\u00eda de empezar a arrebatar a los propietarios del capital la capacidad de decidir unilateralmente sobre una producci\u00f3n de la que depende toda la sociedad.<\/p>\n<p><strong>HACER DE LAS 30 HORAS UNA REIVINDICACI\u00d3N DE CLASE<\/strong><\/p>\n<p>Antes de poder conquistar las 30 horas necesitamos conseguir que una parte cada vez mayor de la clase trabajadora las haga suyas. No basta con que unas pocas organizaciones las defiendan: necesitamos que la trabajadora que hoy teme que reducir la jornada ponga en peligro su empleo entienda que sus intereses no son los mismos que los de quien obtiene beneficios de su trabajo.<\/p>\n<p>Por eso debemos ser capaces de responder a las dudas que aparecen entre nuestras propias compa\u00f1eras.<\/p>\n<p>\u00abSi trabajamos menos, las empresas perder\u00e1n dinero y acabaremos perdiendo nuestros trabajos\u00bb<\/p>\n<p>Es comprensible que una trabajadora tenga miedo a que una reducci\u00f3n de jornada pueda acabar perjudicando su empleo. Pero debemos preguntarnos de d\u00f3nde procede realmente ese miedo.<\/p>\n<p>El trabajo no lo crean los empresarios. El trabajo existe porque existen necesidades que satisfacer y porque somos las trabajadoras quienes tenemos la capacidad de realizarlo. La empresa organiza y utiliza ese trabajo dentro de unas relaciones de propiedad determinadas para obtener un beneficio. Que una empresa tenga dificultades para mantener sus beneficios despu\u00e9s de una reducci\u00f3n de jornada no significa que haya desaparecido el trabajo necesario para la sociedad.<\/p>\n<p>Si faltan trabajadoras en la sanidad, en la educaci\u00f3n, en los cuidados, en el transporte, en la construcci\u00f3n, en la agricultura o en tantos otros sectores, el problema no es que haya dejado de existir trabajo. Al contrario: hay enormes cantidades de trabajo necesario que todav\u00eda tenemos que realizar.<\/p>\n<p>El problema es qui\u00e9n controla los medios para organizarlo y bajo qu\u00e9 condiciones se realiza.<\/p>\n<p>Por eso no debemos aceptar que la \u00fanica alternativa sea trabajar m\u00e1s para conservar el empleo. Podemos repartir el trabajo necesario entre m\u00e1s personas y reducir la jornada de todas.<\/p>\n<p>\u00abLas peque\u00f1as empresas no podr\u00e1n permit\u00edrselo\u00bb<\/p>\n<p>Tampoco debemos aceptar que se utilice a las peque\u00f1as empresas para defender los intereses del gran capital. Las dificultades de las peque\u00f1as empresas no aparecen porque las trabajadoras quieran trabajar menos: forman parte de una estructura econ\u00f3mica basada en la competencia, donde las empresas m\u00e1s grandes concentran capital, capacidad de inversi\u00f3n y cuota de mercado y parten de una posici\u00f3n privilegiada.<\/p>\n<p>Son precisamente las grandes empresas y los propietarios del capital quienes m\u00e1s recurren al argumento de que las peque\u00f1as empresas no podr\u00e1n soportar una reducci\u00f3n de jornada. Sin embargo, son tambi\u00e9n quienes m\u00e1s se benefician de un modelo econ\u00f3mico que concentra cada vez m\u00e1s capital y cuota de mercado en sus manos, dificultando la supervivencia de las peque\u00f1as empresas. Pretenden responsabilizar a la reducci\u00f3n de jornada de unas dificultades que responden, en gran medida, a la propia competencia econ\u00f3mica y a la posici\u00f3n dominante de las grandes empresas.<\/p>\n<p>\u00abYo quiero trabajar m\u00e1s porque quiero ganar m\u00e1s\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debemos respetar esta realidad. Hay trabajadoras que hacen horas extra porque necesitan el dinero. El problema no es que quieran ganar m\u00e1s, sino que necesiten vender m\u00e1s horas de su vida para poder vivir dignamente.<\/p>\n<p>Nuestra reivindicaci\u00f3n no consiste en impedir que una trabajadora quiera mejorar sus ingresos. Consiste en conseguir que un salario digno permita vivir sin tener que prolongar indefinidamente la jornada.<\/p>\n<p>Queremos llegar a un punto en el que nadie tenga que elegir entre tener tiempo para vivir y llegar a fin de mes.<\/p>\n<p>\u201cSi trabajamos mucho alg\u00fan d\u00eda llegaremos a su nivel\u201d<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos que romper con una idea que mantiene a muchos trabajadores alejados de sus propios intereses: la ilusi\u00f3n de que alg\u00fan d\u00eda podremos ocupar el lugar de quienes viven de nuestro trabajo.<\/p>\n<p>El problema no es que una trabajadora quiera vivir bien, tener una casa digna, viajar, disfrutar de su tiempo libre o acceder a determinados bienes. Todo eso es leg\u00edtimo. El problema aparece cuando se nos convence de que nuestra aspiraci\u00f3n deber\u00eda ser trabajar y acumular lo suficiente para convertirnos alg\u00fan d\u00eda en parte de la clase que vive de la propiedad y del trabajo ajeno.<\/p>\n<p>No necesitamos convertirnos en empresarios para mejorar nuestras vidas. Necesitamos que las condiciones de vida de toda la clase trabajadora mejoren.<\/p>\n<p>No queremos que unas pocas puedan vivir extraordinariamente bien mientras millones tienen que calcular cada mes si podr\u00e1n pagar el alquiler, la hipoteca, la comida o las facturas. Queremos una sociedad en la que trabajar permita vivir dignamente y en la que el progreso econ\u00f3mico se traduzca en m\u00e1s bienestar para todas.<\/p>\n<p>La pregunta que debemos trasladar a nuestra clase<\/p>\n<p>No queremos convencer a las trabajadoras de que trabajen menos porque eso sea una idea bonita. Queremos que se hagan una pregunta muy sencilla:<\/p>\n<p>Si durante las pr\u00f3ximas d\u00e9cadas vamos a ser capaces de producir cada vez m\u00e1s con cada vez menos trabajo, \u00bfqui\u00e9n deber\u00eda quedarse con ese progreso?<\/p>\n<p>\u00bfDeber\u00eda convertirse todo en m\u00e1s producci\u00f3n, m\u00e1s consumo y m\u00e1s beneficios para unos pocos?<\/p>\n<p>\u00bfO podemos utilizarlo para trabajar menos, mantener nuestros salarios y recuperar una parte del tiempo que hoy tenemos que vender para poder vivir?<\/p>\n<p>Nosotras elegimos lo segundo.<\/p>\n<p><strong>LAS 30 HORAS NO SE CONCEDEN, SE CONQUISTAN<\/strong><\/p>\n<p>Y para conseguirlo no necesitamos que las empresas nos hagan un favor. Necesitamos que las trabajadoras nos organicemos desde abajo para conquistar ese derecho.<\/p>\n<p>Porque las ocho horas tampoco fueron un regalo. Las vacaciones, los descansos, los permisos, los convenios y cada \u00a0una de las mejoras que hoy consideramos normales tampoco aparecieron porque quienes ten\u00edan el poder decidieran espont\u00e1neamente repartir sus beneficios, fueron conquistas de la clase trabajadora.<\/p>\n<p>Y las 30 horas tambi\u00e9n tendr\u00e1n que serlo.<\/p>\n<p>Cada conquista nos servir\u00e1 para ganar fuerza, organizarnos mejor y estar en mejores condiciones para conquistar las \u00a0siguientes.<\/p>\n<p>Por eso no podemos limitarnos a pedir.<\/p>\n<p>Tenemos que organizarnos.<\/p>\n<p>Tenemos que unirnos.<\/p>\n<p>Tenemos que movilizarnos.<\/p>\n<p>Tenemos que parar cuando sea necesario.<\/p>\n<p>Y tenemos que conquistar nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Las libertades no se dan, se toman.<\/p>\n<p>30 HORAS SEMANALES, SIN REDUCCI\u00d3N DE SALARIO.<\/p>\n<p>TRABAJAR MENOS.<\/p>\n<p>TRABAJAR TODAS.<\/p>\n<p>PRODUCIR LO NECESARIO.<\/p>\n<p>REDISTRIBUIR TODO.\u00bb<\/p>\n<p>Luis.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de nuestras reivindicaciones de huelga general es la reducci\u00f3n de la jornada laboral a 30 horas semanales. Os dejamos con este art\u00edculo de opini\u00f3n\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1050,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[22],"tags":[],"class_list":["post-975","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cnt"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=975"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/975\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1228,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/975\/revisions\/1228"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1050"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luchasindical.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}